La leyenda de la mujer de negro Imprimir E-mail

Cuentan que hace algunos años, allá por el 1951 empezó a aparecer una mujer vestida completamente de negro, en la carretera entre Pachuca y Real del Monte. Las personas que me lo contaron son de intachable conducta y muy conocidos en los medios comerciales y sociales de este rincón minero y casi todos coinciden en sus relatos, salvo algunas pequeñas diferencias.

Como casi todas las apariciones, no tienen una hora o día preciso para hacerse presentes a los humanos y así ha sucedido con esta dama.

En las carreteras del país hay muchas narraciones de fantasmas o aparecidos, la mayoría son de gente que muere en esos lugares por accidentes y que no aceptan que ya fallecieron; pero en este caso no hay antecedentes de que hubiera muerto en esa forma dicha dama, más bien, algunas personas piensan que tiene que ver con el monumento al ingeniero J.J. CLIFFORD que murió en un accidente en ese lugar y los mineros de la mina la Purísima de Mineral del Monte lo construyeron a su memoria.

Pues precisamente en ese lugar es donde a veces se aparece la dama vestida toda de negro y con sombrero y velo, siempre escoge las noches con mas neblina y sólo se les aparece a los conductores que viajan solos después de la media noche y en la madrugada.

Nos cuentan que don Refugio Fragoso era chofer de un auto de alquiler y que una noche iba para Pachuca, como a las dos de la madrugada, cuando al llegar al monumento al Ing. Clifford vio a una mujer vestida de negro, y como es un lugar solitario, pensó que le hacia señas de que se detuviera y por la neblina no vio el automóvil, que pensó se le había descompuesto a dicha dama, así es que le pregunto a donde quería que la llevara; una vez que se había sentado en el asiento trasero de auto, la dama le contestó que la llevara frente al panteón inglés, en Real del Monte, porque ahí la estaban esperando.

Así lo hizo don Refugio, dio la media vuelta y enfiló hacia Real del Monte y aunque extrañado por el lugar, no dijo nada, y, por fin, llegaron al panteón donde la señora se bajo del auto, diciéndole al chofer que la esperará; sin embargo, al ver don Refugio que dicha señora atravesaba la reja del panteón y caminaba hacia las tumbas, arrancó el coche y salió huyendo hacia el centro. Desde entonces, dicen que don Refugio jamás anduvo de noche por la carretera de Real a Pachuca.

Don Jaime nos cuenta que por el trabajo que desempeñaba, casi durante un año tuvo que viajar a las tres o cuatro de la mañana de Real del Monte a Pachuca. El naturalmente no sabia nada de la leyenda, así que viajaba sin temor, cuando una ocasión en que había mucha neblina, vio en el mismo lugar a la Dama de Negro y pensando que había sufrido algún accidente, se detuvo. La señora le dijo que si la llevaba a Pachuca y se subió a la camioneta. Don Jaime trató de hacer platica con la desconocida, más no tenia respuesta y la única explicación que dio dicha señora es que andaba buscando a una persona y que por favor la llevara a San Bartolo, por el lado del panteón municipal de Pachuca. Don Jaime le dijo que lo disculpara, pero tenia que entrar a trabajar, por lo que la dejaría en un sitio de autos para que la llevaran hasta su destino. Cual seria la sorpresa de don Jaime, cuando acabando de pasar la capilla a la Virgen de Guadalupe que se encuentra como tres curvas de donde levanto a la dama, esta ya no estaba dentro de la camioneta. Desde esa ocasión, don Jaime prefiere viajar acompañado de su esposa doña Ma. Guadalupe; y así como estas, hay varias narraciones de personas que se les ha hecho presente la Dama de Negro, y si algún día te la encuentras en una noche de neblina, súbela a tu auto y pregúntale el porqué de su presencia, a lo mejor tú si la puedes ayudar, o quien sabe si tú eres la persona que ella busca.

Agradezco las cartas que me han enviado con sus opiniones y sus colaboraciones y contesto a una que me pareció bastante interesante.

Don Salvador:

A todo humano nos gusta sentir el placer de recibir felicitaciones por lo que hacemos en la vida, la mayoría de veces inmerecidas, pero egoístamente, en esta ocasión, fue un verdadero gusto el recibir sus opiniones, sus criticas y sus intenciones ¿por que? Pues sencillamente como hidalguense se que hay mucho que dar a conocer y quisiera recibir muchas cartas de personas como usted, para que juntos logremos dar a conocer parte de la historia y tradición de este bello y amado Estado de Hidalgo.

Efectivamente, don Salvador, “el tren de la vida” no tiene regreso y nuestra edad nos permite valorar cada minuto de nuestros actos, sabiendo que parte de nuestras obligaciones, es dejar “algo” a las generaciones venideras. Sea bienvenido.

Las tradiciones en Real del Monte. Publicado en el periódico el Sol de Hidalgo el 6 de febrero de 1994. Por David Guerrero R.

 

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